Siempre me identifique con una figura en especial, siempre me vieron con un tipo de imagen en la cual ni viento, ni marea, ni lluvia haría estragos en mi persona. Esta vez aquel pilar, aquella columna insertada en pleno mar bravo que soporto tifones, tormentas, ataques y una serie de enfrentamientos sucumbe como lo hace el terreno al erosionar con el agua que cayó gota a gota, sucumbe como el frio hace que hasta la viga más fuerte de hierro se agriete ante el frio después de haber sido expuesto a tanto calor, sucumbe como lo hace el barco varado en la playa y el oxido hace de las suyas en la totalidad del mismo. Estas fechas solo indican el inicio del ¡Fin! Fechas,que solo auguran nuevos senderos al igual que nuevas opciones para poder salir y ver lo que antes estaba ajeno a los ojos de uno, ¿pero? ¿Qué hace el alma siendo víctima de un ataque tan feroz? ¿Es acaso que el corazón también ha sido atacado cruel y despiadadamente? Que hace un “Loco” escribiendo acerca de sentimientos, dolores, heridas, si aquel loco yace mortalmente herido, dando casi sus últimos vocablos hacia las nubes, que es la única imagen que puede contemplar sin que la tranquilidad y el sosiego no se escapen y hagan de esta pobre criatura, una presa fácil de la desesperación, del temor, de la soledad, de la sensación que se ha vivido, pero… que siempre falto algo o ¿alguien?, es claro que el “Loco” no está más con nosotros, hace mucho tiempo que por aquella herida que no cerro fue muriendo poco a poco. Solo sé que la melancolía y el añorar con tanta fuerza a alguien, hizo que todo cambiara, que todo tomara un rumbo distinto, que quizás es mejor ir a mejores tierras , aquellas donde ya hace mucho se vivió y se vivió bien! No por no querer hacer nada, sino por el hecho de volver a sentir el cariño que hace ya un tiempo se dejo de sentir y que ha hecho que el corazón se seque como aquellos bloques de fango en pleno desierto que antes fuese un lago lleno de agua fresca, que albergaba vida en sus profundidades, que era fuente de esperanza y de fuerzas para aquel viajero perdido en medio de la nada. Es hora de decir que todo llego a su fin, que la fuerza de la mano ya no da más, el corazón ya no late, sino que se esconde en su cavidad y solitario, herido, no desea abrir más aquellos ojos con los que miro, y miro tanto a quien pudo en su momento revivirlo. No es que se repita la historia, no es que ahora se sufre igual que antes y como reza aquella frase popular “ El tiempo curara todo” aquí no hay nada que curar, se cura al enfermo, al herido, aquel que puede verte y decirte donde es que le nace el dolor. “Aquí yace el cuerpo inerte, aquí yace el corazón seco como arena del ¡Sahara!, Aquí se da el inicio del Fin! El alma paso de ser víctima a Victimada! Cruelmente atacada, ferozmente herida y lo mas execrable “HIPOCRITAMENTE CONSOLADA”.
ELFA:
ResponderEliminarSera acaso que las circunstancias cambiaron, que a pesar de estar resilente pudiste hacer algo y tal vez los embates del tiempo hacen que ahora ya no quieras ni puedas ser partícipe de lo que hoy pasa por aquello que te dice en el alma que ya está todo echado, que los verdes prados se han marchitado y que su presencia o sombra no está más…se ha marchado.
Bien es cierto que el tiempo tiene que pasar pues como el viento que puede ser suave y placentero, también puede desatarse agresivo golpearte en la cara hasta obtener una respuesta o doblegarte y aun cuando lo consiga no tendrá piedad, mientras perdiéndose entre letras y ruidos se continúe mirando dentro de sí pretendiendo escapar a la consecuencia de lo que se creó o que simplemente no se hizo algo para que fuera diferente, que no solo es obra del destino, pero a diferencia de que este sin detenerse avanza y tiene por fin cumplir su ciclo, en el que no solo hay muertos sino también heridos, pedazos que en un corazón deben perecer pues dieron lo mejor que podían dar y sin pesar culminan su ciclo, aquellos que dan paso a lo que por naturaleza ha de venir a una nueva brisa, que acompañada del roció sean participes en la creación de nuevos escenarios, en los que haya vida y nuevamente sin hacer partícipe a la voluntad florezcan sentimientos tal vez en cierto modo experimentados pero con la diferencia que un sabor nuevo han dejado, experiencias que se amalgaman pretendiendo que de la manera más tierna o difícil se deba tomar las riendas y cual galopante viajero se concede la oportunidad de alguna vez mas dirigirse a donde quiere ir ya no solo confiando y esperando , sino extendiendo los brazos y exteriorizando todo el amor que lleva dentro.